27 oct 2016

No me apetece


¿Por qué tenemos que hacer algo, si no nos apetece? Sencillamente, a menudo la respuesta es simple: porque es nuestro deber. Y ¿Porqué debemos hacer algo que nos resulta "poco agradable"? También tiene una respuesta lógica: porque nos merece la pena, es decir, buscamos una recompensa que da sentido al "sacrificio" (qué palabra tan bonita!).
Me encanta la palabra "sacrificio". Siempre va precedida de algo valioso, sea una buena salud, una buena forma física, una buena preparación académica, o profesional...
"El que algo quiere algo le cuesta" (¿Os suena?)
"El que quiera peces que se moje el culo"
"No hay atajo sin trabajo"
"Primero el deber y luego el placer"

A todos nos gusta disfrutar de unas vacaciones, pero antes debemos trabajar duro y ahorrar.
Si quieres una bonita casa, deberás luchar para conseguirla, durante muchos años...
Y si quieres tener un buen trabajo o ganarte la vida con algo que te gusta, antes deberás hacer un pequeño sacrificio (o no tan pequeño), estudiando, estudiando y estudiando.

No debemos perder de vista nuestros objetivos, mientras luchamos por ellos. No tires la toalla y sigue luchando. Lucha por tí mismo. Lucha por los tuyos.

La meta nos aporta la motivación que necesitamos para luchar. Y desgraciadamente, a menudo miramos hacia otro lado... perdiendo motivación y "ganas" (no me apetece).

Qué expresión más fea: "no me apetece". Cuando un adolescente (o una de mis hijas) dice "no me apetece", se me cae el alma a los pies, pero tengo que luchar contra esta "desgana" porque está contaminando nuestra sociedad.

[consejos para hacer algo que no te gusta]

Reducir los gases




Muchas veces se producen por hábitos dietéticos que favorecen los gases, otras por comer con prisas, hablar demasiado mientras comemos o cenar tarde y acostarnos recién cenados. A veces el consumo excesivo de algunos alimentos vegetales pueden hacernos producir más gases (los vegetarianos son propensos a los gases). También el consumo de bebidas gaseosas favorece la producción de gases. El estreñimiento puede favorecer la fermentación de los alimentos cuando deberían haber sido ya evacuados y en algunas ocasiones el problema es una flora intestinal en malas condiciones que favorecen la fermentación de los hidratos de carbono y las malas digestiones...
La sensación de vientre hinchado puede ser síntoma de enfermedades como el "síndrome del intestino irritable", la "dispepsia funcional" o la "enfermedad celíaca", que no debemos olvidar.
Vamos a ver diferentes consejos para eliminar los gases intestinales (pedos, vientos, ventosidades y eructos), a ser posible sin medicamentos y de forma natural.
Reduce los alimentos que producen más gas y los que notes que personalmente más te perjudican, estate atento. No elimines alimentos porque sí, o porque te lo diga un amigo, ve probando y usa el método de ensayo-error, todo el mundo no es igual.
Elimina de tu dieta las bebidas gaseosas y refrescos azucarados, cerveza, chocolate, azúcar, dulces y repostería industrial, café, quesos curados y frituras.
Las legumbres (Garbanzos, lentejas, habas, alubias, guisantes, soja...), las verduras crucíferas (col, coliflor, coles de Bruselas, la lombarda o el repollo) producen muchos gases. Utiliza para su cocinado condimentos como el hinojo, la menta, hierbabuena, comino, el orégano o el anís estrellado, que son carminativas y reducen la formación de gases, úsalos para cocinar verduras y legumbres. Si esto no es suficiente, disminuye su consumo a 1-2 veces por semana. Son mejores en puré y pasadas por el "chino", y las legumbres se digieren mejor si se dejan en remojo antes de cocerlas. Evítalos por la noche.
Modera el consumo de alcachofas, nabos, espinacas, acelgas, lechuga, espárragos, pepino, pimiento, cebolla cruda, patatas, rábanos. Evítalos por la noche.
Los cereales integrales pueden producir más gases que los refinados a pesar de ser mejores para la salud que los primeros. Modera su consumo. Las masas de pan fermentadas con levadura madre se digieren mejor y producen menos gases. Los panes que llevan químicos gasificantes en vez de levadura (la mayoría del pan barato y congelado que está tan de moda lo llevan) se digieren peor.
Las pasas, albaricoques, plátanos y ciruelas son frutas que dan más gases, evítalos si te van mal.
Evita el azúcar, pero también los edulcorantes artificiales pues éstos también alteran la flora intestinal. Si lo necesitas toma miel con moderación. 
Por la noche el intestino se ralentiza por lo que es más fácil que se produzcan gases. Por ello cena temprano y no te vayas a dormir justo después de cenar, deja pasar al menos 3 horas. Evita los alimentos que más gases producen en la cena.
Reduce el uso de tomate, apio y zanahoria en las ensaladas si compruebas que te dan gases. El tomate pelado produce menos gases.
Las frutas son preferibles maduras y si tienes muchos gases, entonces mejor peladas: las más aconsejadas son el melocotón, manzana, pera, melón, sandía, kiwi, papaya, piña...
El pan es preferible comerlo de fermentación tradicional con levaduras, en vez de gasificado con químicos, se digiere mejor y generan menos gases en el intestino. La mayoría del pan malo y congelado son de gasificación química sin fermentación.
Respecto a los lácteos, disminuye su consumo solo si notas que te producen hinchazón abdominal (sobre todo leche cruda y quesos muy curados). Si tienes dudas haz la prueba o realiza un test de intolerancia a la lactosa, pero si es negativo o no hay cambios al retirarlos, puedes volver a consumirlos.
Si resulta que tienes intolerancia a la lactosa posiblemente puedas tolerar pequeñas dosis de quesos curados. Evita la leche y los quesos frescos. Existe leche sin lactosa. Los lácteos con moderación, sobre todo los fermentados, son beneficiosos para la salud, busca tu dosis de tolerancia. Y recuerda, intenta consumir lácteos ecológicos.
Son preferibles los yogures con bifidobacterias que ayudan a regenerar la flora saludable y a mejorar el tránsito intestinal reduciendo el estreñimiento, la fermentación y la formación de gases. Toma uno al día.
Las carnes en general no producen gases, pero no debe abusarse de ellas, toma las menos grasas. Las rojas como máximo 1 ó 2 veces por semana. Recuerda que una dieta en la que predominan los vegetales es más saludable.
Es preferible el pescado (blancos y azules) a la carne, que tampoco producen gases.
Es mejor la cocción, el horno y la plancha, y mucho peor los fritos o rebozados.
Puedes tomar huevos hasta 5 por semana: escalfados, pasados por agua, duros (cocidos) o en tortilla francesa (mejor huevos ecológicos nº 0 o camperos nº1).
Evita los suplementos de proteínas de gimnasio, sobre todo a bases de ovoalbúmina porque producen con frecuencia gases y ventosidades mal olientes.

Las verduras producen menos gases si van condimentadas con especias reductoras de gases (menta, hierbabuena, comino, orégano, laurel, anís verde, anís estrellado, cardamomo...). [leer más]

18 oct 2016

Involución del ser humano

http://carlos-espinar.blogspot.com.es/2013/05/la-involucion-genetica-del-ser-humano.html


Según un estudio publicado en noviembre de 2012 en el "Journal Trends in Genetics", el ser humano puede estar sufriendo una involución severa, degradando su calidad y sus capacidades a pasos agigantados.
La selección natural ya no es tan natural, debido entre otras causas a la mejora gradual de nuestras condiciones de vida.
Está claro que la vida nos exige menos desde que recibimos tanta "ayuda" de la tecnología. Nuestro cerebro se adormece... ¿Estamos involucionando debido a las nuevas tecnologías?
El ser humano colecciona hábitos perjudiciales para la salud... y podemos decir que una vida sedentaria, en un entorno nada saludable (ciudad), en la que la actividad física brilla por su ausencia, no puede deparar nada bueno a medio o largo plazo.
Parece que el ser humano va perdiendo inteligencia de generación en generación, pero también estamos poniendo en peligro nuestra hegemonía sobre el planeta Tierra y seguramente al propio planeta. Qué pena.

¿Por qué nos mordemos las uñas?


Vanessa Fernández, doctora en psicología del Instituto de psiquiatría Martínez Campos de Madrid, hace un análisis de este hábito desde una perspectiva psicológica.

¿Por qué nos mordemos las uñas?

Es una combinación de factores emocionales como la preocupación, la tristeza, la ira o incluso el aburrimiento o la excitación. Podemos hacerlo tanto al estar ansiosos o miedosos por algo que nos preocupa como por algo que nos da vergüenza. Asímismo, otra de las razones puede ser que lo hagamos por algo positivo, como cuando nos acaban de dar una buena noticia o algo similar.

La persona ha aprendido a asociar este gesto con algo que le tranquiliza y le libera de las tensiones momentáneamente.

A su vez, se trata de un gesto que responde a la interacción entre emoción y comportamiento. Esto consiste en ejercer un hábito a partir del cual, cuando estoy experimentando esta emoción o cuando estoy ante una situación concreta, por ejemplo viendo la tele, me muerdo las uñas.

¿Cómo dejarlo?

En primer lugar se le enseña al paciente a detectar cuáles son los momentos en los que más se muerde las uñas. Para ello, el que lo sufre tiene que elaborar un registro en el que anota cuál es la situación en la que se está mordiendo las uñas.
A continuación, el afectado lleva a cabo una serie de conductas que le ayudan a realizar algo diferente en ese tipo de situaciones. Por ejemplo, si se las come cuando está ansioso, se le enseña a poner en práctica alguna técnica de relajación. En cambio, si se trata de un caso en el que se las muerde cuando le está dando vueltas a la cabeza, se le enseña a controlar el pensamiento y algunas técnicas de manejo conductual incompatible, es decir, a realizar una actividad que sea incompatible con el hábito, como comer pipas.

Como datos, podemos decir que el 50% de la población (sobre todo mujeres) sufre este problema. Suele aparecer entre los 10 y los 18 años de edad y puede llegar a extenderse toda la vida, ya que el principal motivo (ansiedad, nervios, depresión, estrés, aburrimiento, tristeza...) no desaparece.

3 oct 2016

Chakras


Según el hinduísmo, los chakras son centros de energía inmensurables (no se pueden medir), que están situados en el cuerpo humano. Según las doctrinas hinduistas, los chakras son seis, pero según la teosofía y el gnosticismo son siete. No existe evidencia científica de su existencia (Wikipedia).

Lo que podemos leer sobre los chakras es muy variopinto, pero parece ser que aunque sea algo intangible, existe. Nuestra energía interior está ahí. Se puede estimular y se puede "ensuciar".

En este blog podemos ver cuáles son los siete chakras y de qué manera se pueden desbloquear.
Y en este otro sitio podemos hacer un test contestando a 54 preguntas para comprobar el estado de nuestros chakras... por favor, relaja tu mente...