Algunos terapeutas en nutrición creen que actualmente muchas personas
son alérgicas al gluten del trigo y otros cereales y a los productos
lácteos porque los seres humanos nunca se han adaptado del todo a dichos
alimentos.
La carencia de evidencia directa de nuestros ancestros
cazadores-recolectores, que por definición ni cultivaban la tierra ni
practicaban la ganadería, permite conjeturas sin fin sobre las
características de su dieta.
La escuela que avoca por la dieta baja en grasa predica que el hombre de
las cavernas se alimentaba de carne magras acompañadas de abundantes
alimentos vegetales, como brotes, raíces, frutas y hojas. Sin embargo,
otros investigadores defienden que la grasa animal era el principal
sustento del hombre de las cavernas, junto con la carne que la acompaña,
y que la ingesta de alimentos procedentes del mundo vegetal era mínima.
Ambas escuelas de pensamiento están de acuerdo que la dieta del hombre
de las cavernas era espartana, y que carecían de alimentos salados o
dulces. [leer más]
