5 feb 2019

EL AZÚCAR DE LA FRUTA NO ES MALO



Aunque no nos cansamos de decir que la fruta es uno de los mejores alimentos que puedes tomar a cualquier hora, parece que sigue poniéndose en duda por algunos mitos y bulos que convendría desterrar.

Resulta extraño comprobar que un alimento tan saludable como la fruta no llega a aceptarse como tal,  y en ocasiones seguimos consumiéndola mal, creyendo falsos mitos sobre sus posibles efectos perjudiciales. Y en realidad, aprovecharnos de sus beneficios es tan fácil como coger una pieza de fruta, lavarla, y morderla. Adán y Eva no tuvieron problema, pero a nosotras a veces este gesto se nos resiste.

Puede que cuando leas estos consejos mires de otra forma la tienda de zumos naturales que tiene tan buena pinta y que promete muchas vitaminas en pocos minutos. Y que también receles cuando veas que en tu centro comercial sirven fruta pelada y cortada, envuelta en un plástico voluminoso. Y que puedas contestar con propiedad cuando alguien te diga que un mango tiene el mismo azúcar que un bollo de chocolate industrial.

Si las frutas tienen azúcar, ¿engordan?
Los plátanos, las uvas y los mangos son de las frutas más dulces. Tienen entre 14 y 23 gramos de azúcares por cada 100 gramos de estas frutas que consumes. Sin embargo, un croissant tiene 11 gramos de azúcar por cada 100. ¿Estamos ante un escándalo alimenticio? ¿Es más recomendable tomar un croissant que un plátano si queremos minimizar las calorías que nos llevamos al cuerpo?

Que el azúcar de las frutas también engorda es uno de los mitos más llamativos, porque es completamente falso. Las kilocalorías de la fruta y de la bollería industrial no son iguales; y mientras que las de la fruta aportan energía, las de la bollería (y otros procesados, incluso la propia azúcar refinada) son las que nos hacen ganar peso.

Los alimentos procesados aportan hidratos de carbono de absorción rápida, y las frutas son fuente de hidratos de absorción lenta. Esto quiere decir que el azúcar de la bollería y de cualquier otro producto procesado tiene una densidad calórica mayor, y se traduce en muchas más calorías. Por el contrario, los hidratos de carbono de absorción lenta de la fruta tienen un efecto saciante y su densidad calórica es mucho menor.

PIERDE LA CUSTODIA POR FUMAR



La Audiencia Provincial de Córdoba ha retirado, en una sentencia pionera en España, la custodia compartida que un padre mantenía sobre sus dos hijos, de 10 y 13 años, por su adicción al tabaco, lo que derivaba en un ambiente cargado de humo en la vivienda paterna que pone en peligro la salud de los niños. El fallo, en el que se da la razón a la madre, que partir de ahora ejercerá la guardia custodia, resalta el poco interés del progenitor de proteger a sus vástagos del riesgo objetivo que su tabaquismo les supone para la salud. Los magistrados se refieren a la actitud irresponsable del padre por perjudicar a los niños al hacerles respirar habitualmente el humo del tabaco. El fallo destaca que incluso fuma en la habitación en la que duerme el hijo mayor. La sentencia recoge el testimonio de los hijos, que no se quejaban del régimen de custodia compartida, pero en la exploración que se les practicó sí expresaron «de forma espontánea» su «gran preocupación» por tener que soportar un «ambiente cargado de humo», lo que ilustra el «poco interés» del padre a la hora de preservarles de este peligro. «Este ambiente -señala el fallo- lo describe gráficamente el hijo mayor a propósito de dormir en la habitación que tiene aire acondicionado con un colchón, habiendo estado el padre fumando en esa habitación». A la vista de los hechos los magistrados entienden que «es evidente que el proceder del padre pone en situación de peligro la salud de los menores de forma absolutamente irresponsable y sin mirar a otra cosa que no sea su adicción». La sala entiende que no puede «permanecer indiferente ante esta situación», puesto que «no sería lógico que a los menores no se les protegiera en su hogar de aquello que la sociedad se cuida mucho en proteger para cualquier ciudadano, sea mayor o menor de edad». Alude en este sentido a la prohibición de fumar en lugares públicos, así como centros de trabajo, escolares y sanitarios. «Pero es que, además, -añade- da noticias muy claras de cuáles son las prioridades del señor P. M., posponiendo la salud de sus hijos a su tabaquismo». 

«Papá, si fumas no me des un beso ni me cojas en brazos»
R. ROMAR La pareja objeto de la sentencia había acordado en un tribunal de familia un régimen de custodia compartida tras divorciarse en el 2017. Éste fijaba que los niños viviesen en el domicilio familiar y que los padres alternasen, por semanas, su estancia en el. Pasado un año, y tras el deterioro en la relación de la pareja, la madre de los niños presentó un recurso ante la Audiencia de Córdoba para que acabase con el sistema previamente acordado. En su argumentación alegaba que era ella la que se «preocupaba de los niños en cuanto a comida, ropa, asistencia, sanitaria, asistencia a tutorías para el colegio», además de hacer notar la falta de moviilidad física de su expareja y sus problemas de salud por ser un fumador patológico. La sala acuerda ahora para el padre un régimen de visitas, pero lo apercibe también del riesgo que supone para los menores «fumar en su presencia en lugares cerrados, como hasta ahora lo ha venido haciendo».

HUMO DE TABACO NOCIVO PARA LA SALUD




En el estudio se ha comprobado que los expuestos al humo del tabaco tienen un mayor riesgo de padecer problemas respiratorios.

Una hora a la semana de exposición al humo de tabaco es suficiente para que la salud de los adolescentes se vea afectada, según ha mostrado un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos), publicado en la revista ‘Pediatrics’.
El trabajo se ha basado en los datos de una encuesta nacional, realizada entre los años 2014 y 2015, en la que se analizaba el consumo de tabaco y los problemas de salud entre los estadounidenses mayores de 12 años. Además, se incluyeron a 7.389 adolescentes no fumadores.
Una vez analizados estos datos, los investigadores observaron que aquellos que habían estado expuestos al humo del tabaco tenían un mayor riesgo de padecer problemas respiratorios como, por ejemplo, dificultad para respirar o tos seca durante la noche. Además, estos jóvenes solían acudir más a los servicios de Urgencias.
Del mismo modo, los expertos comprobaron que los adolescentes que habían estado en entornos con humo de tabaco solían tener más problemas a la hora de realizar ejercicio como, por ejemplo, sibilancias, y que, al mismo tiempo, solían faltar más a clase por enfermedad, en comparación con aquellos que no habían estado expuestos al tabaco.
“Con estos datos, los profesionales sanitarios deben concienciar a los padres y familiares para dejar de fumar y para evitar exponer a los adolescentes al humo del tabaco. Asimismo, deben educar a los jóvenes sobre los peligros asociados que tiene el hábito tabáquico con el objetivo de evitar que se inicien en el mismo”, han zanjado los investigadores.