29 may 2013

Cenar bocatas: de vez en cuando

Dos teorías podrían explicar por qué no es conveniente acostumbrarse a comer bocadillos con regularidad:
  1. Hay individuos con unas condiciones metabólicas limitadas para asimilar de forma óptima los hidratos de carbono (puede darse la circunstancia de tener "resistencia a la insulina" y desconocerlo). En estos casos, si se come el bocadillo para cenar u otros alimentos equivalentes en aporte de hidrocarbonado (pasta, arroz, pizza, patatas, croquetas u otras masas...), el exceso de este nutriente se acumula en forma de triglicéridos en el tejido adiposo. Consecuencias: aumenta el peso o, cuando menos, no se baja de peso (aunque se siga una dieta controlada en calorías), aumenta el porcentaje de grasa corporal, etc.
  2. En otros casos, el problema no es tanto metabólico como energético y se "esconde" en el relleno de los bocadillos: salchichas o perritos calientes, embutidos, tortillas contundentes como la de patata, de chorizo o de chistorra, panceta, lomo rebozado, carne frita, etc. Tan solo el "relleno" suma las calorías que debería proporcionar toda la cena; que se estiman en el 25% del total de las calorías del día. [leer más]

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