- Hay individuos con unas condiciones metabólicas limitadas para asimilar de forma óptima los hidratos de carbono (puede darse la circunstancia de tener "resistencia a la insulina" y desconocerlo). En estos casos, si se come el bocadillo para cenar u otros alimentos equivalentes en aporte de hidrocarbonado (pasta, arroz, pizza, patatas, croquetas u otras masas...), el exceso de este nutriente se acumula en forma de triglicéridos en el tejido adiposo. Consecuencias: aumenta el peso o, cuando menos, no se baja de peso (aunque se siga una dieta controlada en calorías), aumenta el porcentaje de grasa corporal, etc.
- En otros casos, el problema no es tanto metabólico como energético y se "esconde" en el relleno de los bocadillos: salchichas o perritos calientes, embutidos, tortillas contundentes como la de patata, de chorizo o de chistorra, panceta, lomo rebozado, carne frita, etc. Tan solo el "relleno" suma las calorías que debería proporcionar toda la cena; que se estiman en el 25% del total de las calorías del día. [leer más]
29 may 2013
Cenar bocatas: de vez en cuando
Dos teorías podrían explicar por qué no es conveniente acostumbrarse a comer bocadillos con regularidad:
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